Y en su maleta empaco un edición de bolsillo de Rayuela, y se embarcó en la busqueda de amor, de sueños rotos, él que solo conocía la ruta que lo llevaba al centro de una ciudad pequeña y ruidosa, él empaco en aquella maleta una fotografia de los suyos y en un frasco un puñado de tierra, quizás para no olvidar lo que dejaba atras o quizás como un tótem de protección de los fantasmas que lo ataban a sus miedos... Su mirada se perdia entre montañas azules y cielos púrpura... Él tomó aquel camión hacia su destino alli donde se encontraria con sí mismo, donde la llave de Mandala se escondía....

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