Abro una carta que trae el lenguaje que tu mano habla,
imagino tu voz, tus labios, tu boca que pronuncia
una a una las palabras que tu mano tiernamente evoca.
El tiempo, sabio y paternal, es el testigo silencioso
del amor que nace, la lejanía es efímera pero lo es mas aun,
la espera de la llegada de tus labios a los míos,
de tus brazos que encierran en ellos la vida.
Otro día, otra noche, cada vez con mas rapidez,
una luna que se ha convertido en mi amiga, la fiel
observadora de tus caminatas nocturnas, que me cuenta
como estas; ya muy poco falta para que regreses a este viejo puerto
mientras tanto, yo espero...
3/12/2010

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