Me sente en un café de Paris mirando incrédula mis manos llenas de manchas, me toque el rostro y senti las finas lineas que conjugaban aquel rostro ya obsoleto, me reí un rato y recorde las noches bohemias, las risas, el vino, el llanto...
Recordé la noche en que me sente en un claro de Luna a contarles de que estaba hecho mi universo aquel que solo podía ver yo y del cual lea hacia mis cómplices, quisiera haber detenido el tiempo en aquella noche bohemia donde sólo existiamos nosotros y el universo, me vi en aquel café recordando una vez más cuando eramos taciturnos, etéreos e infinitos...
Fotografía © Andrew Littlewood

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